Cuando estén con la banda de rodamiento lisa o presenten cortes, hinchazones o desgastes irregulares.

Verifique siempre el indicador de desgaste. Este le indica el límite máximo para que su llanta continúe rodando con seguridad.

En tiendas especializadas donde se tenga plena confianza de la correcta aplicación.

Observando las especificaciones que constan en los laterales de la llanta o consultando el manual del vehículo. Asi mismo tomar en cuenta el uso que se proporcionaría al neumático (asfalto/fuera de carretera).

Llantas recauchutadas. Resulta imposible determinar las roturas y reparaciones previas al recauchutaje, las cuales en cualquier momento pueden poner en serio peligro la vida de los ocupantes del vehículo.

Llantas usadas. Aunque el precio es tentador, presentan similares problemas que las llantas recauchutadas.

Llantas reparadas. Dependiendo del tipo de reparación, los parches pueden reventar comprometiendo seriamente la seguridad del vehículo.

Llantas usadas que ya salieron de circulación con seguridad le darán problemas. Diseño diferente, profundidad de surco por debajo de lo recomendable, cortes no visibles, etc.

  • Calibre semanalmente la presión de aire, con las llantas frías y de acuerdo con la presión indicada por el fabricante del vehículo.
  • Realice alineamiento y balanceo cada 10.000 kms.
  • La rotación y el balanceo de las llantas se debe hacer cada 5.000 kms.
  • Evite los impactos con baches o aceras y frenadas bruscas.
  • Mantenga las válvulas de las llantas siempre con su respectiva tapa.
  • Evite cargas excesivas y mal distribuidas.